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El pueblo de Jardín

29.10.18


Después de Guatapé y siguiendo con el recorrido de mi viaje por Colombia, volví a Medellín junto con cuatro de los amigos que conocí en la capital paisa. Sin embargo, sólo pasamos unas horas allí, ya que lo que teníamos en mente era poner rumbo al sur del país, en concreto a la zona del eje cafetero. Pero antes de viajar al Quindío, como se conoce a esta región, decidimos hacer una parada en Jardín, un pequeño pueblo antioqueño. Para llegar hasta allí tomamos un autobús desde la Terminal Sur de Medellín, pagamos 26.000 pesos (siete euros), por un trayecto que debía ser de cuatro horas y que llegó a durar ocho debido a los derrumbamientos provocados por las fuertes lluvias que colapsaron las carreteras.

Estábamos tan cansados que decidimos alojarnos en uno de los primeros hostels que encontramos, SGT Pepper’s, que siendo sincera, no nos encantó. Nos costó 26.000 pesos, y aunque la ubicación es buena, las instalaciones y el desayuno son simples pero aceptables, el staff no nos fue de gran ayuda. A pesar de ser agradables, fueron incapaces de resolver las dudas que teníamos sobre lugares para visitar, como acceder a los mismos o sus precios. Teniendo en cuenta que Jardín aún es un lugar sin explotar y por tanto no es fácil acceder a sus principales atracciones turísticas, nos quedamos sin ver muchas de las cosas que teníamos en mente, entre ellas la Cueva del Esplendor, a la que me recomendaron ir mis amigos colombianos.

Aún así, decidimos aprovechar nuestra estancia en Jardín y paseamos por sus calles, que se conservan tal y como eran hace 100 años, con sus encantadores balcones de colores. Su Parque Principal, o lo que es lo mismo, la plaza del pueblo, está considerada como Monumento Nacional por su belleza. Toda ella está rodeada de fondas, es decir, restaurantes y bares, donde los locales pasan su tiempo libre y a la que conviene acercarse para conocer un poco más sobre sus 14.000 habitantes, que curiosamente son 7.000 mujeres y 7.000 hombres. Pero lo que verdaderamente llama la atención del parque es su Basílica de la Inmaculada Concepción, construida por el arquitecto italiano Giovanni Buscaglione en estilo neogótico. Su interior, formado por piedra labrada a mano y extraída de la cantera vecina de Serranías, es impresionante.

 Parque Principal

 Fondas



 Basílica de la Inmaculada Concepción



En esta plaza hay también una cafetería a la que os recomiendo ir, su nombre es Café Macanas y posee un patio espectacular para tomar algo o probar cualquiera de sus maravillosas tartas y pasteles.  Allí fue donde nos recomendaron que subiésemos al Alto de las Flores, un mirador desde donde se obtienen las mejores vistas de Jardín. Además, para llegar a lo alto hay que tomar un antiguo funicular cuyo trayecto es toda una aventura. Una vez allí, comenzamos la ruta que lleva hasta el Charco Corazón, paramos a descansar en el único restaurante cercano y seguimos descendiendo hasta aparecer de nuevo en el pueblo.

Decoración en Café Macanas
 Funicular Alto de las Flores

 Vistas Alto de las Flores





Sendero hasta el Charco Corazón



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