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El pueblo de Villa de Leyva

27.8.18


Después de pasar unos días increíbles en Bogotá, reencontrándome con viejos amigos e iniciando el viaje por Colombia de la mejor manera posible, emprendí de nuevo la marcha y dejé atrás la región de Cundinamarca para adentrarme en la de Boyacá. Mi siguiente parada fue Villa de Leyva, un pequeño con mucho encanto ubicado a 165 kilómetros de la capital colombiana. Para llegar hasta allí cogí un autobús en la estación de Salitre y pagué 25.000 pesos, 7.15 euros, por un trayecto de tres horas y media. Os recomiendo que antes de tomar un autobús os informéis bien de si va directo a Villa de Leyva, de lo contrario, es posible que os dejen en Tunja, la capital boyacense, y de allí tengáis que coger otro transporte.

En Villa de Leyva me esperaban Marta y Udito, los tíos de mi amiga Ángela. Si ya había alucinado con la hospitalidad por parte de mis amigos en Bogotá, aquí me quedé boquiabierta. A Ángela, colombiana de nacimiento pero ciudadana del mundo, la conocí en Australia hace ya tres años. Actualmente está viviendo en Francia al mismo tiempo que recorre Europa, por lo que cuando yo llegué a su país ella se encontraba viajando por el mío. Aún así, se puso en contacto con sus tíos, que a su vez se pusieron en contacto conmigo, para acogerme durante mi estancia en este área. Fue increíble llegar y sentirme como en casa, como si les conociese de toda la vida y mucho más aún después del cansancio acumulado que tenía tras haber estado con la mochila a cuestas, de hostel en hostel, durante tres meses.

Ellos se encargaron de mostrarme toda la zona, de que probase la gastronomía del lugar, escuchase su música y me fuese enamorando más y más de Colombia y sus locales. Villa de Leyva tiene un clima parecido al de Bogotá, llueve frecuentemente y aunque no hace el mismo frío que podemos tener en los inviernos europeos, conviene ir con ropa de abrigo. El día que llegué hacía bastante malo, aún así todo el pueblo estaba abarrotado de gente al ser festivo (en Colombia casi todas las semanas hay un día de fiesta, ¡qué bien viven!).

El estilo de este lugar es colonial, debido a los conquistadores españoles que llegaron a la zona y fundaron Villa de Santa María de Leyva en 1527. La finalidad principal de este pueblo fue la de acoger a los soldados después de la conquista y para ello se construyó una de las plazas más grandes de Sudamérica (14.000 metros cuadrados), desde donde se formaban e impartían órdenes a los regimientos militares. La plaza Mayor es hoy en día el principal punto de encuentro de la Villa, todos los eventos se desarrollan aquí por lo que es difícil encontrársela vacía, a no ser que vayáis a primera hora de la mañana. Además, alrededor de ella están los principales edificios, como por ejemplo la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario.

Mi consejo es que vaguéis por sus calles, os perdáis y conozcáis así el que dicen que es, y yo puedo corroborarlo, uno de los pueblos más bonitos de Colombia. De esta manera iréis descubriendo sus pequeños restaurantes y cafeterías, entre los cuales os recomiendo el Museo del Chocolate, una  cafetería que puede resultar ser la perdición para aquellos que aman el cacao.

 Villa de Leyva con sol y a primera hora de la mañana
 Iglesia de Nuestra Señora del Rosario
 Plaza Mayor






 Villa de Leyva con nubes y por la tarde




 Museo del Chocolate







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