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El tren de Kandy a Ella

1.2.18

Después del día entre Sigiriya y Dambulla, volví a Kandy a pasar la noche para continuar la aventura a la mañana siguiente. Me levanté temprano y fui a comprar los billetes de tren de Kandy a Nuwara Eliya, el trayecto más bonito y conocido entre los viajeros. La demanda es muy alta por lo que los tickets suelen agotarse y es común tener que ir sentado en el suelo, algo que no importa mucho y que incluso resulta mejor ya que puedes ir cerca de las puertas, que suelen ir abiertas, y así admirar el paisaje. El precio del billete es de 160 rupias en segunda clase, 0,84 céntimos de euro, y se tarda aproximadamente cinco horas.

Mi idea era visitar la zona de Nuwara Eliya, donde se encuentran la mayor parte de los campos de té del país, durante uno o dos días. Sin embargo, Sri Lanka o el destino tenían otros planes para mi. La parada de tren de este pueblo se llama Nanuoya, nada que ver con su nombre, por lo que me la pasé y cuando me quise dar cuenta estaba a media hora de allí. Como todo pasa por algo y sé a ciencia cierta que volveré a Sri Lanka, en vez de dar marcha atrás decidí continuar hasta el archiconocido pueblo de Ella.

Ahora que ya sabéis dónde tenéis que bajar para ver Nuwara Eliya o ‘Nueva Inglaterra’, que no os pase como a mí. Es un lugar que debe merecer mucho la pena por su aspecto, con casas de estilo colonial como resultado de la ocupación británica en el siglo XIX, y su naturaleza circundante. Yo me tuve que “conformar” con las vistas desde el tren. Por si os apeteciese, otras de las paradas que algunos de los viajeros suelen hacer antes de llegar a Ella son Hatton, también con grandes campos de té, y Adams Peak, una montaña cónica de 2.243 metros de altura a la que suele subir por la noche para ver el amanecer desde lo alto.
















Llegué a Ella cuando estaba anocheciendo y me llamó la atención porque no esperaba que hubiese tanto turismo. En Colombo y Kandy, a pesar de que también hay bastantes viajeros al ser dos paradas casi obligatorias para todos aquellos que visitan Sri Lanka, era raro cruzarse con extranjeros por la calle, excepto en los hostales, hoteles y puntos de atracción turística. Me recordó mucho al pueblo hippie de Pai, en el norte de Tailandia, con restaurantes, pequeños cafés y tiendas boutique durante el día, que se convertían en bares donde tomar una cerveza al son del reaggae por la noche.

 Calle principal de Ella



Busqué un lugar donde hospedarme y decidí descansar después de las siete horas de viaje. Otra de las cosas que me sorprendió es que a pesar de la gran cantidad de viajeros que paran en Ella, no había ningún hostal en la zona principal. Por tanto tuve que alojarme en Udayanga Guest House, tras llegar a un acuerdo con su dueño para pagar 2.100 rupias por noche, lo que equivale a diez euros, por una habitación con cama de matrimonio y baño privado.


Al día siguiente, hablando con otros turistas descubrí que a las afueras de Ella se encontraba el hostal Tomorrowland, donde se quedan la mayoría de los jóvenes que como yo, viajan con un presupuesto ajustado. Aquí te dan la opción de dormir en hamacas, tiendas de campaña o habitaciones compartidas. Lo malo es que está un poco lejos y aunque es barato tienes que coger tuktuk para moverte por el área. Es muy buen lugar para conocer gente y seguir la aventura acompañado.

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