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Western Australia: Gibb River Road, parte 1

7.10.17

Broome fue una buena parada para recargar energías y adentrarnos durante aproximadamente cinco días en la Gibb River Road. Se trata de una carretera que sólo se puede hacer en 4x4 y que supone un gran desafío para la mayoría de australianos y extranjeros aficionados al motor. En esta ruta de 660 kilómetros, que atraviesa el área conocido como Kimberley, resulta imposible encontrar civilización y por tanto, cobertura… aquellos que van bien preparados llevan radios para comunicarse con las roadhouses, pequeñas casas de carretera que cuentan con gasolinera, moteles y supermercado (con precios elevados). Es imprescindible llevar una o dos ruedas de repuesto y bidones de gasolina y agua por lo que pueda pasar.

La belleza en la región de Kimberley es incomparable y tan cambiante que a veces te hace pensar que en vez de estar viajando por Australia lo estás haciendo en África. Comenzamos acampando en un lugar maravilloso, lleno de árboles llamados boab, de la familia del baobab y sólo existentes en esta parte de Oceanía. Nos levantamos temprano y fuimos a explorar el campamento para después emprender de nuevo la marcha en dirección al parque nacional de Tunel Creek. Como su nombre indica, es un túnel que atraviesa Napier Range, creando el sistema de cuevas más antiguo de Western Australia. En el pasado, Tunel Creek era el hogar del grupo aborigen Jandamarra.

El recorrido es de 750 metros, durante los cuales es recomendable llevar linternas, ya que se pierde visibilidad y hay que atravesar varias lagunas. Además, de esta manera y si tenéis buena suerte (o no tan buena), podréis incluso ver algún que otro cocodrilo de agua dulce. Sí, como lo estáis leyendo… ¡cocodrilos! Toda esta región está habitada por este animal, que aunque no es tan peligroso como los de agua salada y es de menor tamaño, conviene tener cuidado y no hacer ninguna tontería que pudiese terminar en disgusto.


Árbol Boab

 Inmediaciones del camping


 Entrada a Tunel Creek






Nosotros pudimos ver varios y como nos quedamos con ganas de más, volvimos a subirnos al coche para llegar al parque nacional de Windjana Gorge, donde las probabilidades de NO ver cocodrilos son muy bajas. Estos reptiles suelen descansar a orillas del río Lennard, que atraviesa el parque, haciendo que bañarse en sus aguas sea imposible por el riesgo de ataque. No ha habido muchos altercados pero más vale prevenir que curar. El sendero que recorre Windjana es de 7 kilómetros ida y vuelta, cosa que no pudimos terminar al estar oscureciendo y tener que buscar un lugar donde poder pasar la noche antes de que fuese tarde.







Empezamos la segunda jornada en la Gibb River Road visitando Bell Gorge, perteneciente al parque de conservación de King Leopold Range. Esta garganta es de fácil acceso y las cascadas que la componen son muy bonitas, convirtiéndolo en una parada casi obligatoria. A diferencia de los dos sitios anteriores, el baño esta permitido. Os aconsejo que lo hagáis en la parte baja ya que en la superior es donde suele quedarse la mayoría de la gente provocando que el enturbiamiento de las aguas. Hacia tanto calor y se estaba tan bien que pasamos todo el día allí.











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