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De Manila a Banaue

4.1.17

Pocos son los extranjeros que en vez de poner rumbo a las paradisiacas playas de Filipinas, decidan profundizar un poco más en Luzón dirigiéndose hacia el norte de la isla. A nosotras nos recomendaron que lo hiciésemos y así fue. Nuestro primer destino fueron los pueblos de Banaue y Batad, conocidos por sus increíbles campos de arroz. Moverse por el país no resulta sencillo así que hicimos de nuestro viaje una aventura, fuimos sin prisa pero sin pausa, disfrutando de los paisajes y riéndonos de las adversidades que nos iban sucediendo a lo largo del camino, porque Filipinas es así, hay que tomarse las cosas con calma y alegría y aprender de su gente, siempre con una sonrisa en los labios.

Empezamos la travesía en la estación de autobuses Victory Liner, donde comienzan las rutas de la mayoría de los autocares de Manila hacia otros puntos de Luzón. Salimos en dirección a Baguio, un pequeño pueblo en la región La Cordillera, fundado en 1909 por los estadounidenses y convertida por los mismos en la capital de veraneo del país. El viaje nos costó 400 pesos, poco menos de ocho euros, y duró desde las 11:00 de la mañana hasta aproximadamente las 17:00. Hay autobuses casi cada media hora (y más directos que el que cogimos nosotras), si queréis consultarlo, podéis hacerlo en la página web de la compañía Victory Liner.

Nuestra idea era visitar Baguio un poco por encima, ya que tampoco tiene muchos atractivos. Sin embargo cuando llegamos estaba oscureciendo así que decidimos acercarnos hasta la siguiente terminal de autobuses, donde teníamos que comprar los billetes a Banaue. Para ir de Baguio a Banaue hay tan sólo un autobús diario a las nueve de la noche, llegando a las seis de la mañana. El viaje lo opera la compañía Ohayami Trans y cuesta 450 pesos, 9 euros, un poco menos con descuento de estudiante (yo enseñé el DNI y coló).

Un consejo: cuando vayáis a comprar los tickets y os digan que sólo quedan “central seats”, sitios centrales, no os penséis que son las plazas del pasillo. Son unas sillas pequeñas, en miniatura diría yo, en medio del vehículo, es decir, en el suelo. Podéis imaginaros nuestras caras cuando nos dijeron que teníamos que sentarnos ahí durante las nueve horas que duraba el trayecto! Todo quedó en una divertida anécdota gracias a los filipinos que viajaban con nosotras y a nuestro gran sentido del humor!

 Sara y yo agonizando
Mi silla en miniatura


Si preferís ahorraros horas de viaje, podéis quedaros un día más en Manila y coger el autobús directo a Banaue. Sale a las 10 de la noche y llega por la mañana, alrededor de las siete. Los viernes y días en los que el servicio de las 10 está completo, Ohayami Trans, la empresa que trabaja en esta ruta, añade un autobús adicional a las 9 de la noche. El precio es de 470 pesos, por lo que además de horas, podréis ahorrar también algo de dinero.

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