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Buscalan: la tatuadora Apo Whang-od

18.1.17

En el anterior post compartía con vosotros el viaje de Banaue a Buscalan, una aldea ubicada en las montañas del municipio de Tinglayan, en la región Kalinga. Este pequeño pueblo no era tan visitado hace unos años, el aumento de la afluencia del turismo se debe, sobre todo, a las tecnologías de la información que han hecho que una anciana de 98 años se haga mundialmente conocida. ¿Quién es ella? Su nombre es Apo Whang-od Oggay, vive allí desde que nació y es la última tatuadora tradicional Kalinga, lo que se denomina como ‘mambabatok’.

En la antigüedad, los tatuajes de los integrantes de la tribu Kalinga eran sinónimo de belleza, en el caso de la mujer, y de valentía en los hombres, que normalmente marcaban su piel tras volver victoriosos de las batallas. Whang-od logró ser tatuada gracias a su padre, quien fue pagando a base de arroz. La gran mayoría, por no decir todas, las personas que viajan hasta Buscalan lo hacen para adquirir un tatuaje suyo. Con tattoo o sin él, visitar este poblado es totalmente recomendable para los que viajéis a Filipinas y es posiblemente una de las únicas zonas en las que el turismo que veáis sea local, siendo vosotros los únicos extranjeros.

Como ya os comenté, debido a una serie de imprevistos, no pudimos llegar allí hasta la noche. Sin embargo, Charlie, nuestro guía; su familia; y el grupo de filipinos que se alojaba con nosotras nos recibieron amablemente y nos ofrecieron sentarnos a charlar con ellos mientras bebíamos uno de los mejores cafés que he probado. Sobre las 12 de la noche nos fuimos todos a dormir para no hacer mucho ruido y respetar los horarios de los habitantes de Buscalan. Dormimos aproximadamente 12 personas en la misma habitación, el suelo estaba cubierto por sábanas y cada uno tenía su almohada y su manta. Hay que tener en cuenta que fuimos en fin de semana, si se va de lunes a viernes hay menos gente pero seguramente no sea tan divertido.

A las ocho de la mañana la música empezaba a sonar y el olor del desayuno se colaba en la habitación así que nos levantamos a ayudar.  Comimos arroz, siempre presente en la dieta de los filipinos, pescado deshidratado y pollo. Después esperamos nuestro turno para ducharnos y empezamos a explorar el poblado. Para los que seáis un poco exquisitos, no os imaginéis un baño como el que tenéis en casa: para hacer vuestras necesidades hay una especie de letrina y para asearos una manguera, un balde grande y un cubo más pequeño para ir cogiendo agua e ir echándoosla por encima. ¡Inmersión total en la cultura Kalinga!

 Nuestra habitación
 Desayunando



A pesar de su edad, Whang-od trabaja de sol a sol, casi sin descanso, empezando las sesiones de tatuajes cuando comienza la luz del día. El área donde ella trabaja se llena de gente, la mayoría aguardan a que llegue su ansiado momento, otros, como nosotras, se acercan simplemente a curiosear y a conocer a la estrella del pueblo. Esta vieja técnica de tatuar, conocida como ‘batok’, se logra a través de una caña de bambú, una aguja procedente del pomelo y una tinta natural compuesta de agua y cenizas. El interesado debe elegir su dibujo de entre los diseños ya establecidos en una tabla de madera que cualquiera puede observar, mostrárselo a la mambabatok, sentarse y relajarse. Son muchos los que deciden hacerse la firma de la anciana: tres puntitos. 

Para realizar el tatuaje, Whang-od dibuja la figura seleccionada y haciendo uso de los elementos que he citado anteriormente va dando golpecitos para que la tinta penetre en la piel (una técnica bastante dolorosa a juzgar por las caras de los valientes que se atreven). Cada diseño tiene un significado y un precio distinto que suele ir de los 300 pesos filipinos a los 500, es decir entre 5 y 10 euros. Hay que tener en cuenta que son tatuajes tradicionales y por tanto no son perfectos. Un consejo para los interesados en tatuarse: llevaros vuestras propias toallitas higiénicas y recordar a Whang-od que cambie de aguja cuando sea vuestro turno.

La artista no tiene descendencia, ya que su novio murió cuando ella tenía 25 años y desde entonces ha permanecido soltera.  Este hecho ha preocupado a muchas personas que se preguntan qué va a ser de esta técnica tan tradicional cuando ella fallezca. Pues bien, la anciana se ha ocupado de transmitir sus conocimientos a las nietas de su hermana. Estas dos niñas no llegan a los veinte años de edad pero ya empiezan a seguir los pasos de su tía abuela y a hacerse conocidas en todo el mundo, sobre todo la mayor, cuyo nombre es Grace.

 Apo en acción



Tattoos a elegir
 Colas para los tatuajes desde primera hora
 Grace y su hermana trabajando
 Grace
 Su hermana pequeña

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1 comentarios

  1. Hola Manuela, este Septiembre visitaré Filipinas y me encantaría conocer a Whang Od, podrías dar detalles de cómo llegaste hasta el poblado? Hay disponible alguna red de autobuses desde la capital Manila?


    Me ha gustado mucho tu post, espero tu respuesta y gracias.

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