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Sydney, parte I

25.5.15


Uno de mis viajes más soñados se ha hecho realidad. La pasada semana, concretamente el lunes a las cinco de la mañana, un autobús me esperaba enfrente de mi casa en Gold Coast para llevarme hasta el aeropuerto de Brisbane. Dos horas más tarde, con el pasaporte y los billetes en la mano y unas ganas tremendas de llegar, pasaba bajo el cartel de la puerta de embarque con destino Sydney. Durante el trayecto imaginaba cómo sería esa ciudad que llevaba rondando mi cabeza años, para ser más precisa desde que tenía 10, cuando construí con mi padre una pequeña maqueta de madera de la Opera House.

Y tras hora y media de vuelo, voilà, ahí estaba! El aeropuerto de Sydney se encuentra a escasos kilómetros de la urbe, tan sólo se tarda 20 minutos y aunque hay varias opciones para llegar, yo os voy a recomendar la más barata para que no paguéis por el suplemento de aeropuerto. Justo en la salida de llegadas está la parada del autobús, allí hay que coger el 400 hasta Mascot Station, para después tomar el metro hasta Central. Central da la posibilidad de hacer transbordo a otras zonas, como a Kings Cross, donde estaba nuestro hostal. De esta manera os saldrá por 5$ aproximadamente, frente a los 15 que hay que pagar si se coge el shuttle bus o el tren.

Lo mejor para ahorrar dinero en transporte desde el principio es buscar una de las Convenience store, pedir la tarjeta Opal y recargarla con la cantidad que se desee, vale tanto para el tren, el metro y los ferries. Además si haces más de ocho viajes de lunes a domingo, el resto de trayectos son gratis. Por otro lado, si buscáis alojamiento asequible podéis mirar el hostal en el que nos quedamos, Sydney Star Hostel, muy céntrico. No es un lugar de ensueño, las habitaciones son pequeñas pero por 180$ la semana, 128 euros, con desayuno incluido no está nada mal.

Lo primero que vimos fue la Catedral Metropolitana de Santa María, dedicada a María Auxilio de los Cristianos, la patrona de Australia. Este templo católico es el más grande del país y se empezó a construir en el año 1821 con el objetivo de satisfacer las necesidades religiosas de los presos que se enviaban de Gran Bretaña desde 1788, la de los colonos y el ejército. Es el primer edificio religioso de los que veo en Australia que se parece a los que nos podemos encontrar en Europa. La entrada es gratuita, salvo que se quiera visitar la cripta que son 5$.












Justo enfrente está Hyde Park, el parque público más antiguo de Australia, creado en 1878. Tiene varios atractivos, como por ejemplo la fuente de Archibald, llamada así porque fue J.F. Archibald, periodista y dueño del magazine The Bulletin quien la subvencionó. Archibald puso un requisito para la construcción y es que el artista que la diseñase debía ser francés y por tanto se eligió a Mathew De Andrade, un famoso escultor de aquella época. La razón por la que quería que fuese francés era por su gran amor a la cultura francesa y con el objetivo de conmemorar la alianza entre Francia y Australia durante la 1ª Guerra Mundial.

En Hyde Park también está levantado el Anzac War Memorial, terminado en 1934 para recordar a las personas australianas que dieron su vida por el país en la 1ª Guerra Mundial. Se puede ver el interior gratuitamente y además a la entrada hay un guía que te va explicando el significado de cada cosa. Para los que no lo sepáis Anzac significa Australia and New Zealand Arm Corps y para estos dos países es muy importante recordar a las víctimas, tanto que cada 25 de abril, en todas las ciudades australianas, se organizan desfiles y está declarado como día de fiesta nacional.

Otras de las cosas que atraerán vuestra atención en el parque son la estatua dedicada al Captain Cook; el Obelisco, de 22 metros y tallado en piedra, que sirve como respiradero para el sistema de acantarillado de Sydney; y el Yininmadyemi, creado por el artista aborigen Tony Albert en honor a la valentía y los sacrificios de los hombres y mujeres aborígenes. Está formado por cuatro balas de siete metros que apuntan al cielo  en honor a los que sobrevivieron y otras tres tumbadas sobre la hierba por los aborígenes que murieron defendiendo sus tierras. 



 Fuente de Archibald
 Anzac War Memorial


 Bóveda del memorial
 Cada estrella representa a las personas de Nueva Gales del Sur fallecidas en la Guerra



 Vistas de Hyde Park desde el Memorial
 Yininmadyemi
 Obelisco
Estatua del Capitán Cook

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