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Cracovia, parte I

19.12.14


Cracovia, una de las ciudades más grandes, antiguas e importantes de Polonia, se está convirtiendo en estos últimos años en uno de los principales atractivos europeos, sobre todo para los jóvenes. No es de extrañar, ya que su belleza es innegable y la vida inmejorable, con precios muy bajos y un gran ambiente a casi cualquier hora del día.

La ciudad se divide en tres zonas que visitar. La primera de ellas es la de Stare Miasto, el centro antiguo de Cracovia, Patrimonio Mundial de la UNESCO.  Toda esta parte se encuentra rodeada por un gran anillo verde conocido como parque Planty, que se construyó en sustitución a las antiguas murallas defensivas de la urbe, levantadas en el siglo XV para defenderla de las invasiones turcas.

De estas murallas sólo queda un fragmento de 200 metros, en los que se encuentra la Puerta de San Florián, la Torre de los Ebanistas y la Torre de los Carpinteros. La Puerta de San Froilán era la entrada tradicional a Cracovia y por tanto, vamos a empezar la visita en este punto, no sin antes hablar de la Barbacana, una estructura defensiva que conectaba a través de un pasadizo con la puerta principal y que servía como centro de control de las personas que entraban en la villa.

 Puerta de San Froilán



 Barbacana

Esta fortificación se construyó en 1498 y sólo quedan dos ejemplares similares en todo Europa, entre los cuales destaca por ser el mejor conservado. Actualmente, en su patio interior, se realizan diversas exposiciones. Atravesamos la Puerta de San Froilán para llegar a la calle Florianska, una de las más transitadas de la ciudad. Esta calle nos lleva hasta la Plaza del Mercado, conocida por ser la plaza medieval más grande de Europa.

Los orígenes de la Plaza del Mercado, Rynek Glowny en polaco, se remontan al siglo XIII. Desde sus inicios ha sido considerada como punto neurálgico de la ciudad, donde tenían lugar distintas ceremonias y celebraciones y donde se llegaron a realizar ejecuciones públicas durante el período de la ocupación nazi. Toda ella se encuentra rodeada por antiguas casas y palacios, pero  lo que más llama la atención es la Basílica de Santa María, de estilo gótico.

Este imponente edificio, construido en ladrillo, se empezó a erigir en el año 1355. Está formado por tres naves y dos torres cuadradas. Las torres tienen diferente altura, la más alta mide 80 metros y desde ella, cada hora, un trompetista toca el Hejnał mariacki, una melodía tradicional polaca. Este acto se realiza desde el siglo XIII para recordar a un trompetista que fue asesinado con un tiro en la garganta en el momento en el que avisaba de la inminente invasión mongola. Se puede subir pero actualmente está cerrada por reformas. La torre más baja, de 69 metros, sirve de campanario de la basílica.

La entrada es gratuita, aunque si se quiere ver  el coro y el altar se debe pagar 10 zlotys adultos, lo que equivale a 2,50 euros, y 5 zlotys estudiantes, 1,25 euros aproximadamente. En el centro de la plaza se puede ver, entre otras cosas, el Sukiennice, edificio renacentista que desempeñó un papel muy importante en las relaciones de comercio internacional que se llevaron a cabo en Polonia antiguamente. Hoy en día, en su interior residen las mejores tiendas de recuerdos de la ciudad.

En frente del Sukiennice, está colocado el monumento a Adam Mickiewicz, el principal poeta romántico polaco del siglo XIX. Esta estatua fue diseñada por Teodor Rygier e inaugurada el 16 de junio de 1898 con motivo del centenario de su nacimiento. A un lado del mismo, se ubica una pequeña iglesia, la de San Adalberto, considerada como una de las iglesias de piedra más antiguas del país, ya que su construcción data del siglo XI. Fue utilizada sobretodo por los comerciantes que acudían a vender sus mercancías a la plaza.

Y por último, justo detrás del Sukiennice, está la Torre del Antiguo Ayuntamiento, la única parte del consistorio que sobrevivió tras su demolición en 1820. Tiene 70 metros de altura y está construida en ladrillo y piedra. Cabe destacar que en sus mazmorras existió una prisión con sala de torturas durante la Edad Media. Actualmente, la parte alta está abierta al público, aunque sólo durante los meses de abril a octubre, por lo que nosotros no pudimos subir.

 Calle Florianska
Plaza del Mercado 

 Sukiennice
Interior del Sukiennice
 Monumento a Adam Mickiewicz  
 Basílica de Santa María

 Iglesia de San Adalberto

 Antigua Torre del Ayuntamiento

Para todos aquellos que queráis saber algún sitio donde comer en esta zona, os recomiendo el restaurante Zapiecek, con un rápido servicio y donde podréis degustar los famosos pierogis (es como una pasta rellena de carne cocida o queso y patata) o alguna de las sopas polacas. Otra opción puede ser el Babcia Malina, también con comida tradicional. Os quedaréis impactados con los precios, bajísimos!

Si lo que queréis es un hotel/hostal, el Mosquito Hostel está fenomenal. Tiene una atención inmejorable, con personal internacional, una situación muy céntrica, incluye desayuno y cena y además cada noche se organiza una fiesta temática. 

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