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¡ Hay que ver lo rápido que pasa el tiempo!

30.8.13


Hoy, como de costumbre me he echado la típica siesta de después de comer. Sí, esa en la que al contrario que por la noche, tu cabeza deja vía libre al sueño y cuando te quieres dar cuenta estás ya en otra dimensión, mejor dicho en el quinto sueño. Esa siesta de la que te sueles levantar con un mal sabor de boca, que siempre te parece corta por dos horas que dure y que ni siquiera tienes una mínima idea del sueño que has tenido.

Hoy ha sido distinto. Mi cabeza se ha despertado con ganas de darle vuelta a todas y cada una de las cosas que en estos momentos me rodean, me suceden y vale, lo reconozco, me preocupan.  Desde hace meses o igual incluso años una  de estas cosas se resume en una palabra llamada : TIEMPO.  Y no el tiempo meteorológico que muchas veces nos trae más de un quebradero de cabeza. Si no en el tiempo vital.


El tiempo vital es ese que día a día parece no arrancar, parece que está estancado esperando a que alguna fuerza divina decida ponerlo de una vez en marcha, ese tiempo que nos pesa a las espaldas. Pero como si de una moneda se tratase, este tiempo tiene dos caras.  La segunda cara de la moneda es la que siempre tarda en salir pero que cuando sale, sale, con ganas y nos deja ensimismados y pensativos durante algunos minutos.

Sé que nos pasa a todos, que debe ser la edad,  que cada año que pasa nos damos cuenta de la velocidad que ese tiempo que parecía no arrancar, ha cogido y que a veces incluso nos parece que va por libre, que no es nuestro tiempo y no pertenece a nosotros. Es un tiempo que se apodera de nuestra persona y decide cuando poner punto y final a una etapa y cuando abrir otra nueva.  

Esto nos mosquea, ¿por qué 60 segundos, 60 minutos, 24 horas, 12 meses, o 365 días tienen que elegir por nosotros? Entonces es cuando nos damos cuenta de que si el tiempo vital no decidiese nunca poner puntos finales nosotros no seríamos capaces. Que lo bueno dura poco y que lo mucho cansa.  Que de cada cosa nos llevamos una lección y que la siguiente siempre está al otro lado del punto, que al fin y al cabo no es tan final, que al fin y al cabo es más punto y coma.


Hace dos meses acabó una de las mejores etapas de mi vida y me reitero, mi año en Milán. Hoy ha acabado una buenísima experiencia que han sido mis dos meses de prácticas en Onda Cero, en la que he aprendido mucho con la ayuda de todo su equipo. Hoy ha acabado mi verano y hoy empieza otra nueva etapa cargada de ilusión, ganas y como no, incertidumbre.


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